Los frigoríficos de nueva generación de Hisense incorporan un pionero cajón de vacío que duplica la duración de los alimentos frescos y reduce el desperdicio doméstico.
El mes de enero llega siempre con la resaca de los turrones, los asados y las mesas llenas. También con el propósito de ahorrar más y alimentarnos mejor. No es un asunto menor. Según los datos del último Informe anual sobre desperdicio alimentario (2024) publicado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en España se desperdiciaron un total de 1.125 millones de kg de alimentos y bebidas.
La paradoja es que el problema -y la solución- están, sobre todo, en casa. Los hogares concentran el 97,5% del desperdicio total pero también lideran el cambio, ya que han conseguido reducir un 4,4% respecto al año anterior. La conciencia existe y vamos por el buen camino, pero preocupa que el 77,6% del desperdicio doméstico corresponde a productos sin utilizar (851,5 millones de kg o l), y entre ellos destacan las frutas (32,4%) y las verduras y hortalizas (13,8%)*.
En este contexto de ahorro y de conciencia, la tecnología doméstica juega un papel clave. La última apuesta llega en forma de un gesto tan cotidiano como abrir la nevera y escuchar un “psss”. Es el sonido del vacío. La nueva generación de frigoríficos Hisense incorporan ahora un cajón capaz de extraer el oxígeno del interior y crear un pequeño microclima donde carnes, quesos, frutas o verduras envejecen mucho más despacio. La idea no es nueva -envolver bien los alimentos para que no se oxiden es sabiduría popular-, pero sí lo es llevar ese principio al corazón del electrodoméstico, de forma automática y precisa.
El pionero cajón de vacío de Hisense extrae el aire del interior creando un ambiente de baja presión, reduciendo la oxidación y duplicando, en muchos casos, la duración de los alimentos frescos frente a un cajón de frescos convencional. Una pieza de carne que antes había que consumir en tres o cuatro días puede mantenerse en perfecto estado una semana o más; las verduras conservan textura y color (de 5-7 a 10-12 días); los quesos aguantan sin resecarse ni perder aroma (de 5-7 a 10-14 días…). Todo se maneja con un sencillo panel táctil que permite elegir el modo según el tipo de alimento.
Más allá de este compartimento, los modelos de frigorífico americano Hisense RQ5P605NSVE y Hisense RQ768N4GBE (publicidad) integran otras funciones pensadas para alargar la vida útil de los frescos: enfriamiento y congelación rápidos para activar al volver de la compra, zonas de frío con diferentes temperaturas para adaptar cada alimento, sistemas de purificación del aire con iones que neutralizan olores y bacterias, o circuitos de refrigeración independientes para que los olores no pasen de unas zonas a otras. Todo ello envuelto en diseños cada vez más integrables en la cocina con el ajuste milimétrico de la tecnología Kitchen Fit y bajo consumo energético.
La tendencia es clara: conservar mejor para tirar menos y consumir más conscientemente. Con ayuda de la tecnología, pequeños gestos se traducen en un gran triunfo doméstico, tanto para el bolsillo como para el planeta.
Fuente: *Informe anual sobre desperdicio alimentario 2024 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de España











